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Ministro de Economía, Comercio y Empresa
Del 30 de junio al 3 de julio de 2025, España acogerá en Sevilla uno de los eventos más relevantes de la agenda internacional: la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo. Las ediciones anteriores se celebraron en Monterrey (2002), Doha (2008) y Addis Abeba (2015), donde se adoptó la Agenda de Acción de Addis Abeba, una hoja de ruta fundamental para financiar la Agenda 2030 y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Tanto nuevos desafíos surgidos en los últimos años, como otros que vienen de atrás, continúan obstaculizando los esfuerzos globales para lograr un desarrollo más sostenible y equitativo. Muchos países en desarrollo siguen enfrentando serias limitaciones financieras. Los efectos del cambio climático, cada vez más frecuentes e intensos, los costes económicos y sociales de la pandemia, las crisis alimentarias y la reciente crisis del coste de vida han agravado aún más la brecha de financiación. La inestabilidad política y el aumento de conflictos armados en distintas partes del mundo han destruido infraestructuras, desplazado a millones de personas y desviado recursos esenciales que podrían haberse destinado a desarrollo.
Todo ello se ve agravado, además, por lo que los expertos han denominado la «crisis de deuda silenciosa», que afecta a economías de todo el mundo. Los elevados costes del servicio de la deuda están presionando las cuentas públicas de muchos países, particularmente economías emergentes y en desarrollo, limitando la capacidad de los gobiernos para invertir en crecimiento a largo plazo. La deuda pública de estos países ha alcanzado niveles alarmantes, con una cifra total de 29 billones de dólares, y con 48 países —que engloban a 3.300 millones de personas— gastando más en pagos de intereses que en sectores clave para el desarrollo, como educación o salud.
Así, una década después de la última Conferencia y a tan solo cinco años de la meta de la Agenda 2030, el mundo aún está lejos de alcanzar los objetivos que se había marcado. Según las estimaciones de Naciones Unidas, solo el 17 % de los Objetivos de Desarrollo Sostenible progresan adecuadamente, mientras que más de un tercio se encuentran estancados o retrocediendo, incluso en áreas clave como la erradicación de la pobreza, la reducción de la desigualdad y la acción climática.
La Conferencia de Sevilla se celebra, por tanto, en un momento en el que resulta más necesario que nunca un impulso renovado a la financiación para el desarrollo. Además, el complejo contexto geopolítico parece cuestionar el valor del multilateralismo y la cooperación internacional, generando desconfianza y fragmentando una acción colectiva que resulta muy necesaria para abordar los desafíos globales.
Sevilla: un punto de inflexión para el desarrollo global
La Conferencia de Sevilla ofrece una oportunidad única para que la comunidad internacional reafirme su compromiso con el desarrollo sostenible y demuestre, una vez más, los beneficios de un multilateralismo que funciona. Hoy, más que nunca, se necesitan soluciones eficaces y mecanismos innovadores para apoyar a los países más vulnerables.
Como país anfitrión, España está trabajando de la mano con Naciones Unidas para fomentar nuevos espacios de cooperación, con el objetivo de impulsar iniciativas concretas, ambiciosas y valientes, que movilicen recursos adicionales para el desarrollo. Debemos aprovechar el impulso político y la oportunidad que brinda contar con todos los actores clave orientados a un mismo objetivo. Gobiernos, instituciones financieras internacionales, sociedad civil y sector privado tienen un papel crucial en la construcción de estrategias efectivas de financiación para el desarrollo.
Precisamente para promover la concreción y contar con una hoja de ruta que permanezca en el tiempo, como novedad en esta Conferencia, se presentará la Sevilla Platform for Action (SPA), un mecanismo diseñado para movilizar alianzas de países e instituciones en torno a iniciativas de alto impacto que persigan objetivos concretos y medibles, cuyo progreso será monitoreado bajo la propia plataforma. Se trata así de complementar el diálogo político y la declaración común que cerrará la Conferencia, con un brazo más aterrizado e hitos implementables que permitan asegurar el avance más allá de Sevilla.
El liderazgo de España en soluciones de deuda
Con el lanzamiento de la SPA, España no solo seguirá mostrando su fuerte compromiso con el multilateralismo, sino que propondrá, además, dos iniciativas concretas para abordar las vulnerabilidades de deuda y las presiones de liquidez a las que se enfrentan los países en desarrollo: la Alianza para la Suspensión de la Deuda (Debt Pause Clause Alliance) y el Hub de Canjes de Deuda (Global Hub for Debt Swap for Development).
La Alianza para la Suspensión de la Deuda promoverá el compromiso de acreedores públicos y privados con la puesta en marcha de cláusulas de suspensión de deuda, que doten de espacio fiscal a los países vulnerables en momentos de crisis. España ya está incorporando estas cláusulas en sus nuevos acuerdos de préstamos y reestructuración, no solo ante desastres naturales y crisis sanitarias, sino también, como novedad, en caso de crisis alimentarias.
Por su parte, el Centro Global para Canjes de Deuda por Desarrollo, en colaboración con el Banco Mundial, es una suerte de plataforma para impulsar y mejorar el uso de «canjes de deuda por desarrollo», facilitando el intercambio de conocimientos, la estandarización de estas fórmulas y la puesta en común de mejores prácticas. España tiene una amplia experiencia en canjes de deuda bilaterales, con más de 1.600 millones de euros en programas de conversión en 28 países.
Un momento clave para la acción colectiva
Con estas iniciativas, España defiende soluciones que combinan el realismo con la ambición, poniendo sobre la mesa medidas con un alto potencial en cuanto a movilización de financiación para el desarrollo.
Existen otras muchas áreas en las que la comunidad internacional debe continuar trabajando para avanzar decididamente hacia la consecución de la agenda 2030, como son la mejora de la fiscalidad internacional y la movilización de recursos domésticos, la reforma de los bancos multilaterales de desarrollo, el uso estratégico de los derechos especiales de giro o la movilización de capital privado, entre otros.
Superar los retos actuales requiere de un esfuerzo colectivo, ambicioso y coordinado, de un espaldarazo al multilateralismo, al servicio del bien común. Sevilla es el momento y el lugar para trazar juntos el camino hacia un futuro más justo, sostenible y próspero para todos.
Este monográfico ofrece un conjunto de análisis y recomendaciones que buscan inspirar a los participantes de la Conferencia, profundizando en los desafíos actuales que enfrenta la financiación para el desarrollo y presentando propuestas que pueden servir de ayuda para superarlos.